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Rescatando El Patrón Divino

Rescatando el Patrón Divino

Todos hemos venido a este plano portando el patrón divino, la plantilla sagrada de luz  que duerme en nuestro interior hasta que decidimos recordar, porque querer tener memoria es una decisión, una elección que conscientemente debemos hacer cuando llegue el momento extremo del despertar. Somos seres humanos, si, pero también divinos. Esta verdad, al descender a esta vibración se ha olvidado. Hemos sido creados a imagen y semejanza de la Fuente que todo lo ES. Nuestra versión humana (Adán) es conocida por todos, pero nuestra versión divina (Adam Kadmon) no lo es tanto y vive como holograma de luz en nosotros.

Siempre he dicho que desde nuestra humanidad es imposible realizar algo, al menos algo trascendente ya sea un cambio en nuestra vida, una sanación o un acto de consciencia que nos lleve a la iluminación personal. Nuestro ser humano es limitado, estructurado  está ampliamente contaminado de vicios y patrones nocivos de conducta, controlado por el ego. Cuando acudimos a nuestra Divina Presencia Yo Soy para solucionar un problema o para lograr algo que nos proponemos, todo se transforma porque hacemos el llamado a la infinitud, llamamos a aquello que todo lo puede y que todo lo ES por los siglos de los siglos. Llamamos a la mismísima fuerza estelar de la que estamos hechos. Cuando me fue revelada esta verdad, (en las terapias es posible ver ese holograma, cuyos fragmentos son los contratos de luz que desean emerger de una buena vez en este plano), mi comprensión sobre el funcionamiento de este plan divino encajó todas sus piezas. Se trata de volver al origen y retornar a él no es otra cosa que desandar el camino recorrido en este laberinto 3D y pararse una milésima de segundo antes de haber dado el primer paso en este plano. Ese origen es el Adam Kadmon, el ser solar, el hombre iluminado y cósmico. Es la recuperación de la conciencia estelar, la multiuniversalidad del ser, y todos la tenemos, no solamente unos pocos. Ese es el verdadero regreso a casa, la tan mencionada ascensión. Es el despertar del único cuerpo que nos contiene realmente y es el cuerpo de luz. La plantilla solar personal, la conciencia de luz que todos portamos por derecho divino  y que nos acompaña vida tras vida sin importar el uso que hagamos de ella o del uso que hagamos de nuestro cuerpo físico.

Pararse frente al ser de origen que somos, o ser esencial es parte de un recorrido. Nadie de la noche a la mañana logra hacerlo. Se requiere un trabajo constante de aprendizaje y sanación. Se requiere cerrar todas las líneas temporales que han quedado abiertas, se necesita una sanación exhaustiva de los centros de conciencia (chacras) porque cuando llegas a manifestar en tu cuerpo físico el Adam Kadmon ya no tienes centros de conciencia sino que eres la CONCIENCIA UNIFICADA. Eres el multiverso contenido en el universo de tu ser. Cuando llegas a este nivel del proceso eres por dentro como un circuito de energía que fluye y sus canales se entrelazan. Eres una consciencia pensante y sintiente, una sola que contiene el todo.

Las terapias y formaciones de quinta dimensión tienen como objetivo que despiertes esa plantilla de luz y comiences a vivir desde ella porque la vida cambia absolutamente. Recuperas todo lo que ya tienes. Y puedes meterte en el laberinto cuantas veces quieras  y caminar recto hasta la salida.

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